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"Aférrate a tu sentido del humor, lo necesitarás todos los días” (T.E. Lawrence, Lawrence de Arabia)



La niña que cambió sus zapatos de charol por unas zapatillas de abuelo

Suela contra suela, los zapatos permitidos de la cesta son todos más pequeños que mis preciosos zapatos de charol

La monjita, ocurrente y entusiasta durante todo el cambio de vestuario, ahora parece contrariada:

-Uf, niña, que pies tan grandes tienes- Son para caminar mejor- me dan ganas de responder, cual lobo de Caperucita.
La monjita cavila inmóvil, con sus gafas de lupa en las que me veo reflejada parece un insecto dispuesto para el ataque. De pronto se da una palmadita en la frente, como si jugara a voltear cromos, y desaparece.

Regresa con unas zapatillas de abuelo. Ante su regocijo por el acierto con la talla, no soy capaz de decirle que son horrorosas. Ella suspira resignada cuando, mi pie largo pero estrecho, naufraga en la barca de paño a cuadritos grises y marrones.

- Por probar nada se pierde-murmura rebuscando en los cajones de la ropería que ella gobierna
Mientras la monja cose una goma a mis nuevas zapatillas para que no las pierda, miro por la ventana,  la higuera del patio me observa boquiabierta, parece tan asustada como yo.
He llegado al Internado vestida a lo Shirley Temple y unas horas después llevo el pelo cortado a trasquilones, un vestido feo, calcetines de chico y unas zapatillas de abuelo. 

No quiero llorar, así que imagino que hay unos zapatos especiales para cada momento de la vida.
¿Dónde está Tesa?
Y me despido de mis zapatos de charol sin nostalgias. Tengo siete años y medio y por primera vez me me siento mayor y reflexiva en exceso, como si esas zapatillas de viejo me anclaran al suelo y en ese mundo reducido siento que todo es intenso y extraño. 
Me siguen gustando los zapatos bonitos, y es en lo único en lo que me permito gastar por encima de mis posibilidades.  

En mi vida no estan permitidas las zapatillas de andar por casa pero..., si veo unas de abuelo, sonrío y siento un extraño impulso de calzame unos zapatos de charol, trepar a los tejados y bailar de puntillas por el alero como una titiritera temeraria. 

Caza menor en el Parque del Retiro. Madrid, Spain

Fuente del Ángel Caído. Me encanta este Lucifer
Cuando deambulo por el Parque no busco nada concreto, pongo la cámara de fotos y el cuerpo en automático y me dejo llevar.  Mientras muevo las piernas, me oxigeno, me divierto, apunto y... disparo.
  La tamborilera me mira con recelo
 ¿Conspiración del Ejército Imperial?
 ¿Negociación?
 Mitin infantil. El orador es un poco acartonado, pero simpático
 Si no te gusta la gaita...doble ración
Si lo tuyo es la percusión, tres tambores mejor que dos
 Señor abrumado por las proporciones de los monumentos
 "No actúo como alguien que quiere participar como artista"
Vale, majo, yo tampoco
¿Complicidad amorosa o cleptomanía?
 Mamá, papá, ¿seguro que aprobateis la Física en el Cole?
 Ni ella es Caperucita Roja ni yo soy el Gato con Botas, nena
  Eso es lo que tú te crees, minino
Ahí delante hay un lago, árboles exóticos, cisnes, patos, tortugas, peces de colores...Pero nada puede competir con la fascinación que sienten por su pantallita
Ejercicio al aire libre con estilo
Visito una de las Exposiciones del Retiro  y parece que alguien me lanza un mensaje subliminal o ¿será que me he vuelto un poco suceptible con la edad?
Y por último una pieza de "caza mayor" de la serie de reflejos de la fuente del General Martínez Campos que podéis recordar AQUÍ

Impermeable al desaliento...

... ¡Me he regalado unas cejas nuevas! por mi cumple.
Cuando llegué a casa con mis cejas recién puestas, me sentí muy Frida Kahlo. Aunque las mías no sean tan cejijuntas ni tengan esa personalidad única y divina de la Kahlo.
La reforestación de mis cejas ha sido posible gracias al  Microblading, un tatuaje semipermanente en 3D, ejecutado con maestría por una chica bella y talentosa.
Como dice en su web:
 ¿Duele?
¿Mucho? No
Me miro en los espejos y no me veo sin flequillo. 

Aunque, al levantarme con las cejas puestas, salir de la ducha con ellas  y seguir el trajín del día a día sin preocuparme de si están o no están me den ganas de peinarme a lo María Callas.
Lo mío con las cejas ha sido un sin vivir desde mi primera Comunión, donde me crecieron asilvestradas por cortármelas unos meses antes, pasando por mi primera boda, seguidora de la moda  de cuanto menos pelillos en la cara y más en la cabeza mejor.
Decía Coco Chanel que “Puedes ser preciosa a los treinta, encantadora a los cuarenta e irresistible durante el resto de tu vida”. Pero de cejas, que yo sepa, no hay nada escrito. 
En mi caso, era ingenua en la veintena, estaba en mi mejor punto en la treintena y en la cincuentena por fin supe lo que no quería. Y ¿mis cejas?  Impertérritas iban desapareciendo por el camino.
 ¿Querré ser irresistible el resto de mi vida? 

Porque además de cejas nuevas empiezo a vestirme de ¡colores!, después de 15 años de todo negro, que encontrar algo en mi armario a la primera es un trabajo para arqueólogos vocacionales
¿Se te ocurre qué estará tramando mi alocada mente afectada por la sesentena? 

Nacidos el 13 de abril


Se dice que los arianos estamos como cabras, pero yo os aseguro que tenemos el corazón tan grande que no nos cabe en el pecho. 
 
Según he leído, los nacidos un 13 de abril somos bastante excéntricos. Sospecho que es cierto, mi madre, las monjas del cole, en mi entorno en general siempre me han dicho “que rara eres, nena”
De pequeña soñaba con caballos negros y praderas amarillas.
Necesitamos estimulación, no sólo  sensual y sexual, obvio, sino mental, porque nos aburrimos si no nos desafían.

Aquí entrenando para cuando la vida se me haga insoportable
Es frecuente que suframos dolencias crónicas. Afirmativo. Y que intentemos olvidarlo volviéndonos locos, depresivos, haciendo mucho deporte o dándole a la botella, yo me reservo esta última posibilidad, me parece más lúdica. 

Nos cuesta encontrar pareja estable. Afirmativo.
Xavi, el santo varón que lleva conmigo 30 años
Pero, cuando lo conseguimos, compartimos con la persona amada el resto de nuestras vidas. Somos fieles, cómplices, sinceros y divertidos.

Pese a vivir en pareja, necesitamos reservar un espacio de intimidad donde no dejamos que entre nadie.
Sobresalimos en la resolución de problemas, utilizando la rapidez mental y la creatividad. 
Somos compulsivos, cabezotas, rebeldes y erráticos, pero con reflejos. Una vez me libré de que me cayera una maceta en la cabeza con un salto a lo Bruce Lee.
Amamos el Arte en todas sus formas y solemos tener pasatiempos inusuales o pasados de moda. 
En mi caso: vagabundear por las calles cámara en mano, comprar y ver pelis y series en vídeo. No descargas. No pelis por ordenador y menos verlas en el celular.  

Nunca coinciden mis gustos con los gustos mayoritarios ni las peliculas más taquilleras ni los libros más vendidos ni la canción del momento...

Leo libros sólo en papel… y no utilizo ninguna aplicación como Wasap,  Facebook,  Instagram, etc.
No, no son de mi nieta, son algunos de mis juguetes

Me gustan los juguetes de lata, las cajas de música…Los robots. Buscar tesoros para mi vestuario en las tiendas de segunda mano…
Esta muñeca tan guapa lleva conmigo unos 50 años
 Me encanta charlar en serio con los niños y los animales, y en broma con las personas.
 
¿Singular, estrafalaria, extraterrestre…? 

Llevo toda mi vida pensando que soy rarita porque el mundo me hizo así y resulta que, gracias a Internet, me entero ¡por fin! que sólo es... que nací un 13 de abril. De eso hace ya la friolera de 64 abriles.
Podría deprimirme o darle a la botella, pero sonrío recordando lo que me dijo un amante más joven que tuve antes de encontrar por fin a mi santo varón:
" Te harás mayor, Tesa, pero nunca serás vieja"  ¡Angelico!

Hay una explosión de colores en mi cabeza

 El escenario está preparado. Una urraca de cola azul lleva en el pico un trozo de tul rosa.
 Hay un pato nuevo en el estanque y los peces de colores se turnar para mecerlo.
Cuando cese la lluvia, oiré a las tórtolas arrullar su amor en los tejados rojos de la Escuela. Y a las cotorras verdes parlotear estridentes camino del Parque.

Cerca de los charcos menguantes de las aceras, los gorriones pardos juegan a la  rayuela,  sin pisar la raya con sus patitas de alambre.
Tiemblan las ramas cargadas con los primeros brotes, y los alcorques se atragantan de lluvia arremansada. 
Sobre los cielos añiles los gansos dibujan uves de victoria. Han sobrevivido al invierno. Es su único pensamiento. "Me lo pido"